Hoy me tropiezo con un artículo de Martín Varsavsky evangelizando medios de reproducción de música en línea en el que me llama pirata argumentando lo siguiente:

Bajar un mp3 es lento, aburrido y caro.

Me va a costar muy poco tiempo desmontar estas mentiras:

  1. Lento porque se tarda mucho tiempo en encontrar, descargar y sincronizar las canciones con el reproductor de música.

    Llevo 16 años sacando música de Internet, gratis. Y hoy es más fácil que nunca. Casi cualquier cosa está en Torrentz, Filestube o Google. El tiempo que tardo en buscar un disco de Julio Iglesias, descargarlo, descomprimirlo y arrastrarlo a Itunes es mínimo. Y ese disco estará ahí gratis y para siempre.

  2. Aburrido porque el proceso de descarga es muy tedioso y no siempre eficaz.

    Es difícil explicar dónde está el tedio y la ineficacia, por eso Martín no ha sabido argumentarlo.

  3. Y caro porque aunque no pagues por la descarga, por discos duros o por otros soportes para almacenar los archivos, sale más caro al final que cualquiera de las opciones que describo en la tabla de música en la nube.

    De nuevo, ningún argumento para justificar semejante afirmación. El 80% de mi biblioteca musical son descargas gratuitas. Y el 100% de esas descargas gratuitas son eso, descargas gratuitas.

Tema aparte es el de la calidad. Los programas de música en línea (no “en la nube”, ya que ningún alojamiento web tiene la capacidad de evaporarse y pasar a un estado gaseoso, de momento) ofrecen una calidad específica o desconocida. Y yo, sin embargo, puedo elegir a qué calidad quiero muchas de las descargas que realizo.

En resumen, para mí, descargar archivos en mp3 es muy rápido, es divertido y, no sé cómo lo hacía Martín, pero a mí me sale gratis.

Tampoco he conocido a ninguna persona que haya comerciado con música que se haya descargado de Internet. Si Martín tenía la costumbre de descargar música y venderla sin licencia, entonces sí, era un corsario, y de los peores. Me alegra que ahora esté a las puertas del cielo tras descubrir Spotify.

La industria musical, más rentable que nunca

El extinto debate de la legalidad y moralidad de las descargas que ha reabierto Martín es innecesario. La industria musical ha estado, según ellos mismos, al borde de la extinción en cada revolución tecnológica. Pero la realidad es incontestable:

  1. Sigue vendiendo millones de discos físicos.
  2. Ha revivido el vinilo, del que está beneficiándose aún.
  3. Se beneficia de métodos de suscripción o publicidad como Spotify.
  4. Ha añadido a su cartera el formato digital, que es su principal fuente de ingresos por ventas.
  5. Ha encontrado en Youtube, a través de la plataforma VEVO, un arma doble con la que difunde su producto a la vez que lo monetiza.
  6. Ha ampliado y rentabilizado aún más, gracias a Internet, la difusión de otro de sus productos: los conciertos.

Así que, con estos datos sobre la mesa, se han acabado los argumentos para acusar a mi conciencia. No me cabe duda de que los 61 gigas que tengo en mi biblioteca de Itunes están más que amortizados.

Posted by Hans Christian

Freelance , & en Barcelona, especializado en proyectos de contenidos. Imparto cursos de WordPress. Currículum.

One Comment

  1. […] el cine sucede algo parecido a lo que expuse sobre el negocio de la música: la industria cinematográfica ha rentabilizado sobradamente sus producciones veteranas. Ya las […]

Comments are closed.